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lunes, 18 de septiembre de 2017

La orden de San Juan y la defensa del Valle del Guadalquivir: los castillos de Malapiel y Almenara


Hace unos meses ha sido publicado mi artículo sobre la orden de San Juan y los castillos de Malapiel y Almenara en la revista de estudios locales de Lora del Río. 
Aquí el enlace de la revista:
https://issuu.com/culturaloradelrio/docs/revista14_estudios_locales_lora_del





viernes, 21 de julio de 2017

Fuentes y manantiales de Palma del Río


MANANTIAL 
(Federico García Lorca, Libro de Poemas, 1921).

La sombra se ha dormido en la pradera.
Los manantiales cantan.
Frente al ancho crepúsculo de invierno
mi corazón soñaba.
¿Quién pudiera entender los manantiales,
el secreto del agua
recién nacida, ese cantar oculto
a todas las miradas
del espíritu, dulce melodía
más allá de las almas...?




El clima y el paisaje de Palma del Río y de Andalucía en general determina gran parte de la existencia de los pobladores de esta región mediterránea. Por esta razón, el agua siempre ha sido esencial para el desarrollo de la vida y de unas condiciones aceptables para la evolución humana. El cauce de los ríos determinó desde la prehistoria el nacimiento de poblaciones y ha marcado la historia de nuestra comunidad y nuestro pueblo. Los problemas que las distintas actuaciones humanas están causando a este ingrediente esencial para la vida son múltiples. En la actualidad, el cambio climático y la contaminación y sobreexplotación de acuíferos están llevando a su mínima expresión a ríos y arroyos. Esta variación de las condiciones del tiempo está acabando con una larga tradición de fuentes y manantiales en el medio rural 1.



Foto Pilar de La Algaba


En el ámbito urbano las antiguas fuentes, pozos y aljibes jugaban un papel esencial a la hora de abastecer a la población. Tras la llegada del suministro urbano de agua potable, estos usos del agua han sido relegados. En el caso de las fuentes públicas quedaban memoria de fuentes como la conocida “ fuentecilla de Los Frailes “, que ha sido recreada en los últimos años en el lugar donde estuvo. Sin embargo, las fuentes que servían para abastecer el medio rural se encuentran en un triste proceso de olvido que aumenta considerablemente su peligro de desaparecer. En los alrededores de Palma del Río tenemos el caso de la fuente de Belén que abastecía de agua a nuestra ciudad y que tras la construcción de la gasolinera hoy desaparecida, perdió su salubridad. También existen varias grandes fuentes o manantiales de una gran riqueza e importancia en el pasado que en la actualidad pasan inadvertidas. El lugar de construcción de estas fuentes las podemos situar en la demarcación territorial y paisajística de la campiña que ocupa más de 60 por ciento del territorio de Palma del Río. Normalmente estas fuentes se situaban en caminos de importancia que vertebraban demarcaciones de tierras como la existente en el conjunto de tierras que constituye el límite este del término municipal de Palma del Río. Estos pagos tienen los nombres de La Algaba, La Jara y Malpica, todos conservan los nombres con origen andalusí ya que la Algaba significaba “ el Bosque “, La Jara “tierra llena de vegetación “ y el topónimo de Malpica está relacionado con el apellido de una familia de origen musulmán que habitaba en la morería de Palma y poseía tierras en la zona1 . La fuente más importante de estos contornos era el denominado pilar de la Algaba que está situado en el camino que unía Palma con Fuente Carreteros. Este gran pilar consta de un pozo – aljibe y una alcubilla que contenía el agua. Las dimensiones de este complejo hidráulico muestra la importancia que tuvo en las tierras circundantes. En la actualidad tras romper y desecar su manantial, este pilar se encuentra lleno de vegetación y seco. Todo el entorno contaba con más fuentes como la majestuosa fuente de Adalid, que todavía hoy se puede encontrar enfrente del cortijo del mismo nombre y que goza de buena salud. Cerca también existían tres fuentes que han sido desecadas ( Fuente de los Cabreros y de Adalid II ) o que se han convertido un pozo, como es el caso de la fuente de La mujer que cuenta con su propia leyenda. Según cuenta la familia que posee la parcela donde se enclava, contaban que cerca de este manantial se escondía un tesoro y un noche unos desconocidos tras excavar en su entorno durante toda la noche lo encontraron perdiéndose de vista para siempre la mañana siguiente. El periplo circular de este camino con una longitud aproximada de 14 km termina en la confluencia con la carretera de Écija. En la unión de ambos caminos aparece en el primer mapa topográfico de 1898, la fuente de Arriel que en la actualidad se encuentra desaparecida y sólo se puede entrever el venero.


Fuente del Arroyo de La Verduga


El otro gran conjunto de fuentes se vertebraba alrededor del camino que salía de Palma hasta Fuentes de Anda lucía y los dos caminos que llevaban hasta La Campana. La Vía pecuaria de Palma del Río hasta Fuentes de Andalucía estaba jalonada por las fuentes del cortijo Guzmán, la fuente del arroyo de la Verduga y en el límite provincial con Sevilla por la fuente del Alamillo. En el antiguo camino entre Palma y la Campana se pueden todavía encontrar las fuentes de las lomas de la Verduga, la fuente cercana a la derruida casilla del Inglés, las dos fuentes cercanas al cortijo de El Coscojal y varias en la zona del cortijo de Gomencianes. Todo este conjunto de tierras y cortijos también han sido dedicados en parte el ganado vacuno conservando hoy algunas explotaciones de dicho ganado. Además el ganado trashumante de oveja todavía tiene descansaderos y pastos en las orillas del arroyo de la madre, en el límite con La Campana y Écija.




Foto del venero de la fuente del Remolino


La actual carretera A – 2211 transcurre por el camino de Palma del Río a La Campana que fue modificado a lo largo del siglo XVIII, cerca de su trayecto, en las proximidades del cortijo de Santa Rosa existe una fuente circular que pude estar relacionada con un descansadero de ganado. Además
en un mapa de la zona del injertal de Miravalles conservado en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza se señalan en la zona cuatro fuentes ( de los porqueros, de la zarza, de la negra y de la Sepultura del moro) . En el ámbito del valle, al existir el recurso hídrico de los ríos no abundaban las fuentes, quedando como muestra de fuente señera de la vega la fuente del cortijo Remolino. Como otras fuentes antiguas de las que hemos señalado, esta fuente se compone de un pequeño pozo que recoge las aguas del manantial y que mediante una canalización lleva el agua al pilar que normalmente tiene una estructura de ladrillo. Las fuentes constituyen, como otros elementos dispersos en el paisaje, uno de los más valiosos elementos del patrimonio histórico monumental. A pesar de no estar dentro de grandes conjuntos históricos, ni tener una arquitectura rica en ornamentos, gracias a ellas bebieron durante siglos nuestros antepasados y los animales que les transportaban o les alimentaban. Conservar su uso, cuidar su recuerdo y proteger el agua que mana de todas ellas debe ser prioridad en una tierra que está condenada a sufrir la sequía y la escasez del líquido de la vida.




Listado de fuentes del término municipal de Palma del Río

Fuente de ADALID
Pilar de la ALGABA
Fuente del ANTIGUO CAMINO ENTRE PALMA DEL RÍO Y LA CAMPANA
Fuente del ARROYO DE LA VERDUGA
Fuente de BELÉN
Fuente de los CABREROS
Fuente de la CAÑADA DE CARABALLO
Fuente de la CASILLA DEL INGLÉS
Lavadero del CONVENTO DE SANTA CLARA
Fuente del CORTIJO GUZMÁN
Fuente de DOÑA ROSA
Fuente de EL COSCOJAL
Fuente de la ERMITA DE LA VIRGEN DE BELÉN
Fuentecilla de los FRAILES
Fuente CLARA
Fuente LIÑANA
Fuente de GOMENCIANES
Fuente de LA VERDUGA
Fuente de las LOMAS DE LA VERDUGA
Fuente del PALACIO DE PORTOCARRERO
Fuente del PIZÓN
Fuente del REMOLINO
Fuente de la SEPULTURA DEL MORO  
Fuente de ARRIEL


1El proyecto “ Conoce tus Fuentes” ( www.conocetusfuentes.com ) está intentando inventariar todas las fuentes y manantiales de Andalucía como primer paso para su protección.    


2 En el año 1449 Frey Manuel de Cabrera, con licencia del capítulo de la Orden de San Juan celebrado en Alcázar, entrega una escritura de censo a Abrahan Domper y Hamete Malpica, sobre unas viñas en el pago de Figueroa. CARMONA DOMÍNGUEZ, JOSÉ M. Libro de privilegios de la Encomienda de Tocina 1242 – 1692. Pág. 52. Publicaciones de la Universidad de Sevilla. 1999.

miércoles, 26 de abril de 2017

La Fuente de la Sepultura del Moro

Hace un tiempo escribí una entrada en este blog sobre mapas antiguos de Palma del Río. Uno de los más interesantes es el que encontré en los archivos digitalizados de la Casa de Hijar que están dentro del archivo de Aragón. Este plano de la heredad de Miravalles pudo estar realizado a finales del Siglo XVIII o la primera mitad del siglo XIX y nos muestra la información de un territorio ( cortijos, demarcaciones de tierras, caminos, lagunas etc...). 


Como el contenido que podía aportar este plano de un momento histórico muy concreto me pareció muy útil, transcribí la leyenda del mapa. La información es rica en descripciones y aunque todavía estoy comparándolo con los mapas actuales, me fijé en las fuentes que contenía. En la actualidad, estoy catalogando fuentes y manantiales del término de Palma del Río y este mapa habla de la existencia de cuatro fuentes ( de la Zarza, de los Porqueros, de la Negra y de la Sepultura del Moro). Al comparar el mapa con el territorio del que habla me fijé en los límites del plano; que son el Arroyo Madre de Fuentes y el de La Matilla. Gracias a esos dos hitos pude situar una de las fuentes de nombre más llamativo que era la de " La Sepultura del Moro ". Este manantial estaba situado en un regajo que tributaba aguas al arroyo de La Madre ( Madre de Fuentes ). De hecho la zona todavía en la actualidad recibe el nombre de cerro de La Sepultura. Esta fuente está situada dentro de las tierras de Somontes. 


A pesar de que el pilar es más actual y está seco, el manantial  de la fuente aún fluye y aunque la zona fue desmontada en el tiempo en el que se realizó este plano, aún se conservan encinas y monte bajo mediterráneo. Esta es la ficha de la fuente que inserté en el catálago andaluz de fuentes y manantiales.


lunes, 14 de noviembre de 2016

Paisajes históricos de Palma del Río


La situación de Palma del Río en el valle medio del Guadalquivir ha influido en su historia, cultura y economía. El territorio de la vega ha ido cambiando y evolucionando en paralelo a la actividad humana. Desde los primeros ejemplos de culturas productoras ( yacimiendo de La Verduga ), el hombre ha intervenido en el espacio que lo redea marcando su transformación. Alrededor de nuestro pueblo existen multitud de paisajes, que como nuestro núcleo urbano han sufrido una interesante deriva histórica.

Nuestro paisaje histórico más conocido es el que configurado mediante pagos de huerta ( con huertas, norias y sistemas de riego ) que se organizan alrededor de los ríos Guadalquivir y Genil. La referencia más temprana a estos pagos de huertas se remonta al año 1343, cuando en documentación se menciona el pago de La Barqueta. Además de este singular paisaje histórico, en nuestro alrededor contamos con otros enclaves históricos de interés que no deberían caminar hacía el olvido. Uno de ellos es el que hoy se conoce como las “Barrancas de los Ciegos”. Con este curioso apelativo, aparece en fecha tan temprana como el año 1377 el topónimo de "Torronteras de los Çiegos", en la colección documental del Hospital de San Sebastián custodiada en el Archivo Municipal de Palma del Río. De esta forma se denominaba uno de los accidentes geográficos y paisajísticos más llamativos de nuestro término municipal.En este lugar es donde los terrenos de la campiña se encuentran con el valle del Guadalquivir creando un curioso y árido paisaje de escorrentias de arcilla. Desde el deslinde de términos municipales que se esboza en la baja Edad Media y se asienta en la Edad Moderna, las líneas de este precipicio sirven para delimitar los municipios de Palma y Lora. Según cuentan, aquel lugar servía como antigua cantera donde los alfareros extraían la arcilla para sus talleres de cerámica. A los pies de estos barrancos, hasta hace un par de siglos discurría el Río Guadalquivir, que en su continuo cambio de cauce ha movido sus aguas casi dos kilometros en dirección norte. Todavía la antigua madre vieja del Guadalquivir es atravesada por el arroyo de La Matilla.





Otro de los lugares históricos de Palma del Río es el Cerro de San Cristóbal. Esta colina conserva en su cima monte bajo y palmitares, recuerdo de la antigua vegetación que poblaba la zona antes de la roturaciones agrarias. Siempre se contaron leyendas sobre el lugar, desde que allí terminaban los túneles que atravesaban Palma del Río, hasta que bajo una gran piedra se ocultaba un tesoro e incluso que un alma en pena vagaba errante por esos lares. En relación con esta interpretación popular, esta zona se denominó en la baja Edad Media Cerro San Cristóbal, como muchos otros lugares altos cercanos a poblado. La advocación de este santo, estaba conectada con los sitios elevados y aislados, ya que San Cristobal, según la leyenda cristina era comparado con un gigante en la antigüedad. Como señala Manuel Nieto Cumplido en su libro “Palma del Río en la Edad Media”, estos lugares estaban relacionados con la devoción popular a santos protectores, como Santa Bárbara o este San Cristóbal que protegería de la muerte sin confesión. Por ello, en muchos montes se erigieron ermitas en los puntos más altos para que al despertar, según la costumbre, se mirara y estar de esta forma protegido durante el día de una mala muerte repentina. En las cercanías de Palma del Río, existe otro cerro San Cristóbal que domina el valle y separa las poblaciones de Peñaflor y La Puebla de los Infantes. La historia de este lugar viene marcada por la magnífica ubicación visual del entorno. Desde la prehistoria, existen en los alrededores de este cerro asentamientos como el de La Verduga y villas romanas.La ermita o espacio de culto de San Cristóbal, se desarrolla en un espacio temporal difuso entre el siglo XIII y su paulatino abandono durante la Edad Moderna. Con una historia paralela, también nos encontramos la desaparecida ermita de Santa Lucía, situada a escasos kilómetros y con un parecido devenir temporal. En la actualidad, en el lugar de San Cristóbal no se aprecian estructuras o construcciones, los vestigios materiales son escasos, pues sólo en dirección Este se pueden distinguir algunos restos de cimentación cubierta por la vegetación. También se observan fragmentos de tierra compactada, que pudieron formar parte de muros de tapial. Aunque el lugar se encuentra muy alterado por la acción agraria de los alrededores, si se pueden encontrar en superficie restos cerámicos. Una de las últimas modificaciones del entorno fue la realizada a raíz del levantamiento en 1975 de un vértice geodésico. El tiempo casi ha borrado de la memoria este lugar de San Cristóbal, pero a pesar de ello, merece la pena acercarse a este promontorio para observar una magnífica vista del valle del Guadalquivir y de la confluencia de los dos ríos mas importantes de Andalucía.


El paisaje de campiña está bien representado en el término de Palma del Río. En el límite territorial con Fuente Palmera se encuentran las tierras de La Algaba y La Jara. Ambos topónimos tienen origen árabe, en el caso de Algaba significa “ El Bosque “ y la Jara tendría la traducción de “ tierra llena de vegetación “. Estas denominaciones nos muestran el antiguo paisaje de aquel lugar, dónde abundaba el bosque mediterráneo y la vegetación. Esta zona como otras del paisaje de campiña fueron sometidas a un importante proceso de desmonte y puesta en cultivo en los últimos siglos. En un lado del camino existe un manantial de planta rectangular de unos diecisiete metros de largo por seis de ancho. En su interior encontramos dos elementos divididos, una parte de abrevadero de dos metros de ancho y un pozo central que podría surtir de agua el centro del pilar. Las dimensiones de esta fuente nos muestra la importancia que tuvo como lugar de suministro de agua y abrevadero para animales. En la actualidad, se encuentra cubierto de vegetación y apenas contiene agua. El estado de abandono de esta fuente nos debe hacer reflexionar sobre el uso del agua y la sobreexplotación de manantiales naturales e históricos. Como anécdota señalar que antiguamente se decía en Palma del Río un refrán referido a esta zona, " Estás mas loco que la jaca de la Algaba". Supuestamente el agua de este pilar producía algún tipo de locura a quién la bebía. El pago de la Algaba llegó a contar con unas pequeñas escuelas rurales tras la guerra civil. En la zona también existían cuatro molinos que aparecen en la cartografía del siglo XIX con los nombres de Molino del Cañaveral, Molino del Castillo, Molino de Guzmán y Molino Alí.




El paisaje que tenemos a nuestro alrededor también tiene historia y por esta razón en los últimos años se están realizando acciones de difusión y protección. El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico ha creado la categoría de Paisaje de Interés Cultural para dar a conocer la historia y el patrimonio cultural en relación con el entorno. Todas estas acciones buscan divulgar la importancia del paisaje desde la perspectiva del entorno histórico que nos rodea.

viernes, 19 de agosto de 2016

Topografía de la galería de agua del Retortillo

Hace cuatro años escribí una entrada en este blog sobre la galería ( posible mina ) de agua del Retortillo. La construcción de ese túnel y la finalidad de esta importante obra, que hoy aparece aislada, me ha tenido en la incógnita desde entonces. En una ocasión pude entrar unos metros para observar este conducto por el que cuando llueve aún baja agua hacia el Retortillo. A pesar de haber entrado unos metros observé como el túnel se estrechaba, y fui consciente de que para completar el recorrido en su totalidad necesitaría la ayuda de espeleológos. Por esta razón contacté con Abén  del grupo espeleológico G-40 y le comenté la posibilidad de realizar la visita al túnel. Abén es un entusiasta de las cuevas, abrigos y otras oquedades ( tanto naturales como realizadas por la mano humana)  y desde el principio se mostró interesado. Además desarrolla en los últimos años un importante trabajo de investigación, catalogación y divulgación de este tipo de patrimonio natural y humano en la provincia de Córdoba junto a todo el G-40. 







Por todo lo anterior quedamos el pasado día 12 de agosto para visitar y documentar esta perforación en galería realizada por la mano del hombre sin ninguna finalidad aparente. El trabajo de topografía realizado por Abén y por Gloria ( arqueóloga del G-40 ) ha sido magnífico. A pesar de la dificultad de completar el recorrido de la galería y del calor de aquella tarde, pudieron medir y topografiar todo el túnel. Como expertos en cuevas y oquedades estaba esperando su opinión sobre esta galería. Al terminar la exploración, como en tantas ocasiones cuando se investiga algo, todos teníamos más dudas que certezas. La pregunta de la finalidad de tanto trabajo para algo aislado y tan cercano al agua nos deja como casi al principio. Quizás la única explicación que encontramos es que esta oquedad artificial es el único resto de una antigua construcción ubicada en la superficie y que servía para drenar agua en dirección al Retortillo, a través del afloramiento de piedra. 




Como se puede observar en el documento de topografía la galería tiene 21 metros de longitud, con orientación este - oeste y está totalmente excavada en la roca. La altura en el interior oscila entre el metro  en la entrada oeste y los 50 centímetros de la entrada este. A causa de la colmatación de piedras la galería se va cerrando durante su desarrollo interior. También aparecen algunas hondonadas y derrumbes en el suelo. 



Uno de los elementos más curiosos de este túnel son las pequeñas hendiduras en la piedra realizadas para sostener algún elemento de iluminación ( velas ). De este tipo de huecos se pudieron contar unos cuatro. En las fotografías podemos también observar con detalle las marcas de cincel con el que fue trabajada la piedra. 




Descartada la posibilidad de sondeo minero o pequeña mina para extraer metal. La única explicación que por ahora podemos acertar a dar es la que relaciona este considerable trabajo sobre la piedra, con una edificación superior hoy desaparecida que necesitaba de este drenaje para evacuar agua. La cronología es otra incógnita, cerca en la otra orilla del Retortillo he podido documentar los restos de un molino y también en los alrededores se encuentra el puente romano que cruzaba este río.  Aunque la incógnita sobre este lugar persiste, el trabajo de Abén y Gloria ha servido para documentar y topografiar este elemento histórico oculto desde hace tiempo en la ribera del Retortillo.

lunes, 16 de mayo de 2016

Permanencia y cambio en la historia de la Feria de Palma

Yo el Rey por facer bien e vuestra merced a vos Luis Puerto carrero mi vasallo tengo por bien e daros mi merced e mando que de agora adelante para siempre jamas haya en dicha villa de Palma una feria en agosto de cada año.” Así comenzaba la merced que otorgó el rey Juan II en enero de 1451 al VII Señor de Palma Luis Portocarrero, para realizar un mercado anual “de 15 días de duración y que habría de comenzar el día de Santa María de agosto” . Esta feria que estuvo situada en la actual calle feria y fue uno de los motores económicos de la villa, se convirtió en referente comercial de la comarca. Además sirvió para asentar el eje comercial de la calle feria, como columna vertebral del desarrollo urbanístico de la villa desde el final de la Edad Media y durante toda la Edad Moderna.

La feria de ganados y productos agrícolas de Palma, supone la mejor muestra del desarrollo económico que supondrá uno de los pilares para la expansión de los siglos XV y XVI. Este mercado fue tomando cada vez más importancia en la comarca del valle medio del Guadalquivir y los rendimientos económicos e impuestos que producía, eran importantes para la casa de los Portocarrero. Por esta razón, los señores de Palma cuidan y protegen esta importante feria comercial. Cuando a comienzos del siglo XVII, les llega la noticia de que en Lora del Río durante la festividad de la virgen de Setefilla, en Septiembre, se organiza un mercado con la pasividad del concejo de esta villa, comienzan un proceso de pleitos contra este concejo por el posible perjuicio económico a la feria palmeña. En este pleito, la casa Portocarrero remarca que defenderá “de todo daño y perjuicio el privilegio y feria antiquísima que en la villa de palma se hace desde quince días del mes de agosto hasta quince días del mes de septiembre de cada año”.

La importancia de la feria de agosto palmeña será reflejada por el gran escritor cordobés Luis de Góngora y Argote, que en el año 1610 nos muestra la repercusión exterior de la feria palmeña en un pasaje de su primera obra de teatro llamada “Las Firmezas de Isabela”. En esta obra de teatro escrita en verso podemos leer:

Partíme para la feria,
que se celebraba adonde
los dos ríos, los dos reyes
de la Andalucía, corren
a besar el pie de una palma,
porque ella siempre corone
las siempre gloriosas sienes
del que es palma de los condes.
Despaché cuanto era mío
y empleé mi caudal pobre
en la riqueza mayor
que Palma tenía entonces:
en aqueste caudaloso
granadino gentilhombre,
que no sólo hoy en mi casa,


Durante los siglos XVIII y XIX la feria de agosto continuó teniendo una importancia notable, por esta razón, se decidió crear otro mercado anual durante el mes de mayo. La fecha de creación de este segundo evento comercial aún está pendiente de fijar. Aunque en un principio fue una feria menor, con el paso del tiempo fue creciendo y en el siglo XX tenía la misma entidad que su hermana más antigua.

La vertiente comercial, con el paso de los años fue teniendo cada vez menos interés y aunque se mantuvo hasta bien entrado en siglo XX, empezó a tener un carácter residual. Sin embargo, la dimensión festiva de la feria aumentó durante el siglo XX y terminó prevaleciendo. 


La noticia de esta entrega de premios ocupó la portada del Diario cordobés “ La Voz – Diario Republicano” . Además, en páginas interiores en un extenso artículo nos informa la noticia, que para esta entrega de premios se desplazaron a Palma desde el Córdoba el gobernador provincial, alcalde y concejales del ayuntamiento cordobés, el director de la escuela veterinaria Rafael Castejón, el inspector veterinario de la provincia, el presidente de la Asociación Provincial de Ganaderos y el alcalde de Hornachuelos. Todas las autoridades fueron recibidas por el Alcalde de Palma del Río Don Antonio Delgado. Tras llegar a la caseta de la amistad del ferial, las autoridades asistieron a un desfile de ganados premiados en el concurso. En ese momento se hicieron entrega de los premios a los criadores por categorías. Existían en aquel concurso premios para los mejores criadores de ganado vacuno, equino, lanar, cabrio y cerdos.



 
Poco antes de la guerra civil, aún quedaban pruebas de la finalidad comercial y ganadera de la feria de mayo. Con el fin de premiar los mejores ejemplares de ganado que llegaban a la muestra de Palma, se realizaba un concurso para premiar a los criadores. Uno de los últimos premios que se entregó en la feria de ganados de Palma fue este trofeo otorgado el 18 de mayo del año 1934, patrocinado por la marca Buffalo de sueros contra la peste porcina. 






Tras la guerra civil la feria de mayo tardó en recuperarse, y la dimensión comercial ya no volvería a tener la importancia del pasado. Con el tiempo, la feria como evento festivo ha prevalecido, pero nunca podemos olvidar los orígenes de este evento que servía como referencia anual en el calendario agrícola y ganadero.

sábado, 2 de abril de 2016

Los nombres de Peñaflor en 1636. (El padrón de Armas transcripción completa)

Este artículo ha sido publicado en el año 2015 en la revista Almenara de Peñaflor.


La historia de los padrones, recuentos y censos de población en España ha tenido una lenta evolución desde los tímidos intentos que comenzaron en la corona de Castilla a principios de la Edad Moderna. Hasta la instauración en el siglo XIX del padrón municipal de habitantes, hubo censos en el Siglo XVI como los de pecheros (1528 – 1536), censo de Tomás González y las conocidas como averiguaciones de las Alcabalas todos estos registros fueron de carácter fiscal. En ellos la información sobre la población de cada villa es fragmentaria y no se hizo en todos los territorios de la corona. Algunos recuentos eran más específicos, como el realizado en 1571 para repartir por Castilla a los moriscos expulsados de Granada.

Durante el siglo XVII se realizaron pocos censos y normalmente están relacionados, como veremos posteriormente, con la necesidad de recaudar donativos para la asfixiada hacienda real en (1625, 1635 – 1637). También se realizaron recuentos para el reparto de juros o para levas de soldados al final de la centuria. En el siglo XVIII se realizó el catastro del Marqués de Ensenada, que constituye la primera fuente poblacional generalizada. Además, en este siglo se llevaron a cabo otros censos que llevan el nombre de los ministros que los promovieron (Aranda, Floridablanca, Godoy). Esta progresiva toma de conciencia de los gobernantes, estaba encaminada a conocer la realidad social, económica y poblacional del reino, como primer paso para  administrarlo mejor, llega a su culmen en el siglo XIX. En este siglo se establecieron las bases definitivas del padrón municipal de habitantes, que sustituirá a las acciones anteriores realizadas  por el poder civil y el eclesiástico.

El caso del padrón de Armas de Peñaflor constituye una interesante documentación para conocer la realidad poblacional de esta villa a comienzos del siglo XVII. En este legajo conservado en el Archivo Histórico Municipal de Écija y realizado en marzo de 1636, podemos conocer datos sobre la población de la antigua Celti. En aquel momento la villa  tenía un total 145 cabezas de familia, 122 de ellos casados por lo que el total de la población adulta sería de unas 267 personas. La población general en este momento sería difícil de conocer, pues falta información sobre clérigos, niños, etc... Aún así gracias a este documento podemos saber los nombres de los cabezas de familia (normalmente hombres), estado civil, la edad en ese momento, el número aproximado de hijos, y  alguna información adicional. En otros casos se señala la profesión del cabeza de familia, existiendo oficios como el de labrador, carpintero, albañil e incluso algunos trabajos perdidos como el de pilero (peón que amasa el barro). Por el carácter militar de este censo se presta especial atención, a los hombres que han prestado servicio en la milicia. En aquel momento, la villa tenía unos 8 varones que había formado parte del ejército. Existe un documento similar realizado en el mismo año para la vecina villa de Palma del Río, en el que los datos recogidos son más resumidos. Aunque se indica el nombre, la edad, y aparece en más casos señalada la profesión, no se menciona el número de hijos.

La referencia que se toma para este censo es la calle y la casa, por esta razón el documento también nos aporta una visión de la trama urbana del Peñaflor de 1636. El padrón empieza por la calle Real (actuales Juan Carlos I y primer tramo de San Pedro), y continua por la calle de la Carnicería (actual calle Arroyo), de las Cuevas, de la Morería (actuales Nicolás Benito y Cruz de Morería), del Castillo (tramo actual entre el lado Este de la iglesia parroquial hasta la Plaza de la Constitución), calle Nueva, Blancaflor, del Pozo, de Angulo (actual San José), para terminar en la calle del Río (actual Concepción Ruiz). Como observamos en el documento la villa se organiza en diez calles, algo que  coincide con la representación urbana de Peñaflor en el mapa cartográfico de 1.628. En este plano, se observa una configuración espacial en torno a la calle Real; donde dos de las calles presentan una alineación horizontal Este-Oeste (calles Real y Nueva), mientras que el resto lo hacen verticalmente sobre las anteriores (orientación Norte-Sur). La única calle que no obedece a un trazado regular vertical es la calle Morería, que con una configuración irregular, responde a la pervivencia del trazado de la antigua villa amurallada árabe[1].


El documento guarda un interesante pregón por el cual se manda a “quien tuviere armas referidas en la cédula de su magestad las vengan a testificar dentro de dos días con apercibimiento que de no hacerlo se procederá contra los rebeldes como su magestad lo manda“. El testimonio final de este legajo, nos muestra la situación de crisis en la que se encontraba el país ;la monarquía asfixiaba con impuestos y contribuciones a la nación para sostener sus conflictos en el exterior, como se pone de manifiesto en la obligación de pago de 0chocientos reales con los que estaba cargada la población: los firmantes señalan que “este concejo es muy pobre y no tiene propios para poder servir a su majestad en la prevención de las armas y no tener arbitrios que proponer a su majestad por haber servido por vía de donativos con ochocientos ducados pagados en seis años a que esta el  dicho concejo obligado“. Además en este párrafo final también se nos señala que los derechos sobre las pocas tierras de propios que tenía el municipio son de la corona y describe cuales son estas dehesas “una dehesa que llaman del soto, y otra dehesa que llaman de fran ximon con su ejido y el pasto de el ejido de el turuñuelo”.


El objetivo de esta recopilación de información sobre la población, puede estar relacionado con la unión de armas promovida por el Valido del rey Felipe IV (Conde Duque de Olivares); mediante este proyecto se pretendía que todos los “reinos, estados y señoríos” de la corona contribuyeran con hombres, armas y dinero en proporción a su riqueza para la defensa del estado y sus intereses. Recordemos que la monarquía hispánica estaba implicada en varios conflictos armados en el continente y necesitaba recursos humanos, materiales y monetarios. Por ello, se realizó este inventario que nos lega una importante información sobre la población de Peñaflor a comienzos del siglo XVII.

A continuación adjunto una transcripción de todos los nombres de los cabezas de familia de peñaflor en 1636.










[1]              Agradezco las indicaciones de José Francisco López Muñoz sobre la equivalencia de las calles del padrón con las actuales y el desarrollo urbano de Peñaflor.